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jueves, 6 de febrero de 2014

Hits/Flops



Mademoiselle Hepburn

"A una mujer se la conoce por como ama, no por como se viste". Esta no es una de las celebérrimas frases atribuidas a Coco Chanel (que tiene más que Confucio), no. En el musical que se hizo sobre su vida, allá por 1969, es el título de un tema interpretado por un periodista cansado de la frivolidad del mundo de la moda, deseando quitar trapos y descubrir lo que hay debajo de ellos. "Viste vulgar y solo verán el vestido, viste elegante y verán a la mujer". Esta sí que es de la modista, bueno, eso dicen.

Desde finales de los años 50, el productor teatral Frederick Brisson venía acariciando la idea de hacer un gran musical sobre la vida de la famosa diseñadora (su vida daba para eso y más). Tras haber considerado otras opciones pensó en el tándem formado por el letrista Alan Jay Lerner y el músico Frederick Loewe, responsables del más exitoso show del momento, My Fair Lady. Pero al compositor no pareció interesarle demasiado tal vez por tener su mente lejos de las boutiques parisinas, mucho más atraído por los caballeros de la mesa redonda... Y ahí quedó la cosa.
Los autores estrenaron Camelot consiguiendo igualar el éxito de su obra anterior y aparcaron su colaboración por un tiempo, momento en el que Lerner retomó la propuesta de escribir una obra sobre Chanel. Con el libreto y las letras de las canciones esbozadas solo faltaba quien pusiera la música, y cuando Richard Rodgers -en quien había pensado como mejor opción- dijo que no, lo intentó con el músico y director de orquesta alemán André Previn, con quien ya había colaborado en las nuevas canciones de la película Paint your wagon (La leyenda de la ciudad sin nombre). Y así se puso en marcha un proyecto para el que ya solo faltaba lo más difícil, dar con la actriz que pusiera su nombre bajo el de la señora de la Rue Cambon.
Rosalind Russell fue la primera candidata al ser la esposa de Brisson por aquellos entonces, de hecho la función iba a ser un vehículo para reimpulsar su carrera. Pero la inoportuna artritis que le impediría subirse a un escenario ocho veces a la semana, puso el papel a disposición de una Katharine Hepburn de 62 años y una carrera en vía muerta -acababa de sufrir el fracaso de su última película "La loca de Chaillot"- que además tenía ganas de hacer un musical. La diseñadora más famosa del mundo interpretada por la mejor actriz de la historia, buenos presagios ¿no?
La Hepburn sería Coco, pero para ello se tendría que poner en manos de un vocal coach de la MGM doce horas al día, y Roger Edens -responsable de que a Judy Garland no le reventara la garganta en uno de sus conciertos- obró el milagro de enseñarla a cantar, bueno, o algo por el estilo.
Superar el intensivo training vocal de diez días fue la única condición exigida a la actriz, ya que su solvencia dramática estaba fuera de toda duda. Aunque su voz era literalmente la de un tabernero con faringitis, en realidad eso le venía de perlas al papel. Una mujer enjuta, briosa, con un temperamento del demonio, un rictus tenso como las cuerdas de una viola y una voz ronca y gastada de tanto rodar por el mundo. La Hepburn se iba a meter en los zapatos de una Coco ya madura, medio acabada pero a punto de resurgir de sus cenizas. Cualquier parecido con la realidad...
La acción se sitúa en 1953, cuando la diseñadora llevaba unos quince años retirada del negocio de la moda y decide volver a la carga en un ambiente muy distinto al que recordaba, afrontando una competencia feroz y una maltrecha situación financiera. Entrampada hasta el cuello, los críticos se ensañan con ella, la ningunean, se lo ponen aún más difícil. Pero la Chanel no hace otra cosa que crecerse ante la adversidad y de esta mujercilla endeble y huesuda renace la gigante que convirtió su firma en la más famosa del mundo metiendo sus prendas en los almacenes más potentes del momento. Saks Fifth Avenue, Bloomingdale´s, Ohrbach´s, Bergdorf Goodman... todos cayeron rendidos a sus pies.
A pesar del ingenioso libreto de Lerner, a pesar de unas canciones románticas y sarcásticas a partes iguales, a pesar de una ostentosa puesta en escena y un sofisticado vestuario supervisados por el mismísimo Cecil Beaton (hasta entonces el montaje más caro de Broadway), de las espléndidas coreografías de Michael Bennett y sobre todo a pesar de contar con un cast de primera fila (René Auberjonois, George Rose o una jovencísima Ann Reinking) liderado por un monstruo sagrado de Hollywood, el musical fue recibido con indiferencia por la crítica. Resulta irónico que lo mismo que le ocurrió a la protagonista le sucediera al show que trataba sobre su vida.
Aún así las funciones se prolongaron casi un año y el público se mataba por conseguir una butaca para ver a la Hepburn cantando -o recitando- las penas y alegrías de la "dama de la camelia".
Se pensó en transferir la producción al West End e incluso la Paramount compró los derechos para hacer una película, pero en cuanto la estrella dejó la producción, todo fue quedando en el olvido. El musical sobrevivió un par de meses más con Danielle Darrieux como Coco, pero estaba claro que el atractivo del show no residía ni en la historia, ni en las canciones ni en los fastuosos decorados o el vestuario. Estaba claro que la gente quería ver a "la fiera de mi niña", a la Amanda de "The Philadelphia Story" o a la abogada de La costilla de Adán, por mucho que digan los que vieron a la actriz francesa que superaba con creces a la titular.
Coco no fue precisamente un fracaso, pero ni de lejos llegó a acercarse a lo que se esperaba de tan ambicioso proyecto. Y como en la mayoría de los casos es triste e injusto que hoy todos recordemos títulos mucho menos brillantes mientras que algunas joyas incomprendidas se pierdan en la bruma de la indiferencia.
Desde luego eso jamás ocurrió con las dos bestias sagradas que unió este musical, inolvidables e imprescindibles cada una en lo suyo. Dos mujeres unidas por el valor, las agallas, la pasión, la elegancia y... la soledad. Siempre fuertes e independientes, pero -como dice una canción de esta hermosa partitura- never mesdames, always mademoiselles.
         
                                                         
        





24 comentarios:

  1. Hepburn/Chanel, Chanel /Hepburn ¿Se te ocurre mejor duelo de fieras?
    Hoy nos ponemos los trajes sastres, los sombreros, las calmelias y las perlas para sacar del baul de los olvidos (que no de los recuerdos) un musical olvidado por muchos y desconocido por la mayoría. No se puede decir que fuese un fracaso porque no lo fue -más de trescientas funciones nos dicen lo contrario- pero sí que no respondió en absoluto a las expectativas que ofrecían semejante material y tamaña actriz.
    Esta semana solo tenemos un vídeo, pero no nos hace falta ninguno más para reparar en esta maravillosa obra medio maldita (además dura más de 15 minutos). Se trata del número final del show –representado en los Tonys de 1970- cuando la diseñadora es defraudada una vez más por sus amigos más cercanos y se queda sola en el escenario lamentándose de la soledad de los que están en la cumbre (Always Mademoiselle) pero satisfecha y orgullosa de ser Gabriel Chanel! El desfile de sus mejores modelos desde los inicios hasta la actualidad –teatralizados por un Cecil Beaton en su salsa- pone colofón a un show que no escatimó en recursos, igualito que ahora!!

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  2. Anónimo7/2/14 15:19

    ¿Un musical sobre CoCo Chanel? No tenía ni idea, pero vaya pintaza que tiene no? Y con la Hepburn de prota! Si pudiéramos entrar en el túnel del tiempo para verlo, flipante!
    Buen finde, Patti

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    1. Ni idea? Pues me alegro de sorprenderte con algo así! Tuvo que ser algo grande a razón de lo que se gastaron en montarla y los profesionales que tenían alrededor. Pero tan costoso que no pudieron mantenerla demasiado tiempo en cartel, especialmente cuando se fue la Hepburn.
      ¿Un túnel del tiempo para poder ver todos los musicales que nos hemos perdido? Me apunto pero ya! jajaja
      Un abrazo!

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  3. Muchas perlas, muchas camelias, sastres de cheviot en blanco y negro y el mítico bolso acolchado de Chanel y unos salones bicolores... Que más se puede pedir para este homenaje? Ah si, una gotas de número 5 para dormir como Marilyn y ya estamos dispuesto para este maravilloso homenaje a dos divas del icónico siglo XX.

    Me da pena que nada más que se vea un vídeo ya que tiene un aspecto maravilloso, y ver a la Hepburn en estas lides es un placer. Me ha encantado esta entrada, y espero muchas más de este estilo.

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    1. Less is more! Ella fue la primera en declarar la guerra contra el barroquismo y el encorsetamiento de la mujer de su tiempo. Aunque con el paso de los años la casa Chanel haya caído rendida ante el "más siempre es más" de nuestros días. Muchas perlas, mucha camelia, mucho tacón, mucho de todo!!
      La discreción de mademoiselle se perdió por completo con la loca del pescuezo estirao. Con Lagerfeld llego el escándalo!! Te imaginas un musical sobre este personaje?? Daría para uno de los grandes!! jajajaja
      No sé si habrá muchas más entradas sobre esto, porque el mundo de la moda nunca se ha prodigado demasiado por las pasarelas, pero seguiré investigando!

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  4. Anónimo8/2/14 19:37

    Preciosa entrada...he visto el video un montón de veces en casa y esta grandísima actriz siempre sobrecoge...para mí, la más grande de todas. No me extraña que la gente se pegara por ir a verla. A que alguno de tus seguidores la ha visto en directo? Je,je,je...cómo han visto tantas cosas!!! Todo es posible!!!

    Conso

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    1. No sé si alguno de mis seguidores habrá visto este show! No lo creo, tan mayores no son ¿no? ¿O sí? Yo habría prescindido fácilmente de alguno de mis órganos vitales por verlo!

      El vídeo que has visto muchas veces es el del Broadway Lost Treassures, que lo ponen pero algo abreviado. En este la canción viene precedida por toda la situación dramática completa donde vemos a la Hepburn cabreada por no entender como una mujer prefiere una vida tranquila de esposa y ama de casa al triunfo profesional como ella. Por eso termina cantando que nunca será señora, siempre señorita! Como la canción de Enrique Montoya! jajajaja
      Y como una que yo conozco! Que está mu a gusto siendo una mademoiselle libre como hoja que mueve el viento!!

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  5. Desde luego!!! Claro...me refiero al video que tenemos nosotros...es lo que quería decir pero me he expresado mal...este es completísimo. El problema de ser una hoja es que la ciclogénesis acaba contigo!!!

    Conso

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    1. jajajajaja pero si la ciclogénesis eres tú!!! o mejor un torbellino de colores!!

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  6. Comprendo el fracaso del musical pues, aunque no lo conozco como representación, musicalmente es bastante plano, bastante flojo, aburrido incluso. No estaba Previn en su mejor momento (tampoco es un músico que yo admire con intensidad, aunque valore algunas cosas suyas). Sólo entiendo que durara algo en cartel por el comprensible (yo hubiera pagado por ello) "morbo mitómano" de ver en directo a la gran K. Hepburn. Pero este es un motivo extra-musical.

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    1. Bueno, creo que este es uno de esos shows en los que la puesta en escena es crucial para hacerse una idea de lo que en realidad fue. No es My Fair Lady ni Camelot, claro, pero yo creo que la música y la letra aún así están por encima de otros muchos productos que no quedaron tan olvidados. Y sin querer repetirme, ver a la Hepburn haciendo un recital interpretativo sobre las tablas no debió tener precio, a razón de las cantidades obscenas que algunos pagaron por un billete!!

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  7. Gustaaazo de entrada y de video, pero hoy comento los comentarios.
    1. Un musical sobre K. Lagerfeld ya ya ya: el personaje da para mucho, y como retrato de una época sería impagable. Producers del mundo, os regalamos la idea (la pasta la buscáis en otro sitio)
    2. Siempre aprecié tu destreza para localizar (léase llevar a lo local) cualquier cosa, pero el paralelismo entre Lerner-Previn y Enrique Montoya está beyond my expectations.
    Gracias por darme el toque al correo electrónico, que no sé ni en qué días vivo.

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    1. jajajajaja Señoriiitaaa, la llaman el juez y el escribaaano... Es que esa es una de las coplas más cinematográficas (y teatrales) que conozco! ¿Te imaginas? "Señorita, el musical". ¿No me digas que no da para un show? Pero es que aquí tenemos una cantidad de dioptrías cuando se trata de dar con una buena idea para el teatro musical...
      A ver si nos vemos que aún me tienes que hacer la crónica madrileña!!

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  8. Anónimo12/2/14 8:55

    Moda y musicales, maravilloso. Aunque la voz de Hepburn es prácticamente insoportable.
    Jesús

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  9. jajajajaja verdad que sí! pero y verla a ELLA?

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  10. Anónimo12/2/14 8:56

    Eso desde luego. Es curioso como ya entonces Broadway buscaba a estrellas de Hollywood y estas buscaban a Broadway en horas bajas. Casi todas con escasos resultados vocales.

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  11. Es cierto! La Bacall sin ir más lejos hacía Applause ese mismo año! Otra estrella maravillosa pero con voz de carretero!!

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    1. Anónimo12/2/14 9:00

      Desde luego, aunque me quedo con los musicales de Bacall. Bette Davis también hizo algo si no recuerdo mal.
      Me hubiese encantado ver a Bacall con esa voz de dos paquetes diarios de Winston cantando "welcome to theater"

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  12. Como P&D que he sido y seré (porque la que tuvo, retuvo…..), me ha encantado esta entrada, por lo atípica y porque al igual que para Conso, la pelirroja indomable y dueña y señora para siempre del Rebel chic es mi actriz favorita ever (aunque sus dotes para el showbizz…. ejem…. que poco le lucieron las doce horas diarias del vocal coach de la MGM, la verdad!! ).
    Pero es curioso y una ironía de la vida que esta mujer inconformista y rebelde que se negaba a plegarse a los dictados de las modas y que hacía gala de ello, fuese la elegida para interpretar a alguien tan importante en ese mundo, la también rebelde e inconformista Coco Chanel (a quien al parecer no le hizo mucha gracia saber que la Hepburn que la interpretaría no era como ella hubiera deseado Audrey sino Katherine, unos añitos mayor). Y más ironía aún que con el tiempo la actriz se convirtiera en un icono de la moda exportando al resto del mundo ese estilo único e inconfundible que la caracterizó y que aún pervive hoy en día.
    El video -hoy tan solito él- está estupendo por lo que de reliquia tiene y me he acordado viéndolo de que en el anuncio de este musical bien podían haber puesto también el titular que apareció en el NYT cuando Lola Flores debutó en el Madison Square Garden: No canta, no baila…. No se la pierdan!!!!
    Otro deo, Angel, por haber podido verla….. Y van…..

    Abraços e beijinhos

    Paula

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    1. Mi querida P&D (para el que no lo sepa: poor and delicate person), no te cortes más deos que a ver con qué vas a tocar la guitarra en el Pelourinho!!
      Sí que es verdad, que no canta, pero como llena el escenario la señora!! Eso no se aprende en ningún training intensivo!! jajajajaja Y por supuesto yo ya lo había pensado, no canta, no baila... A nuestra amiga Isa le habrá encantado este fino puente entre la de Jerez (que no se nos tuvo que ir nunca) y la fiera de mi niña!
      ¿Ya vienen los carnavales? Pues hazlo pazar! jajaja
      Besinhos milhoes!!

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  13. Pues yo no diría que la KH canta mal, fíjate. Teniendo en cuenta que para ser actor de musicales no hay que tener una voz pura o limpia, hay que saber interpretar con la voz. ¿Te imaginas el rol de Chanel con una voz tipo Julie Anrrews?

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    1. Es que tienes toda la razón hombre! (O mujer, que no lo puedo saber) Me parece perfecta la comparación que planteas. Julie Andrews no podría haber hecho muchos de los papeles que hizo su amiga Carol Burnett, teniendo una voz mucho más limpia y larga. Pero en un escenario se ponen en juego otras muchas cosas, como tú bien dices.

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  14. Me encanta la entrada de la Hepburn en tu blog, ¡además canta!, qué interesante lo que escribes y qué bien lo haces, una master class cada documento. Gracias.
    Lucina

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    1. Síii!! como la Garbo cuando descubrieron que podía reír en Ninotchka -que por cierto se convirtió en el musical Silk Stockings- la Hepburn podía cantar... bueno, más o menos. Pero lo que sí pudo fue emocionar a un público entregado noche tras noche, rendido a los pies de una diva con mayúsculas!
      Como tú eres para mí! jajaja Un beso tesoro!

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